Seguridad en carreteras, reto prioritario de cara al 2020

Hace unas semanas  SEOPAN y la Asociación Española de la Carretera (AEC) presentaron el informe “Seguridad en carreteras convencionales: un reto prioritario de cara al 2020”.

Este informe concluye que, con una inversión de 730 millones de euros en un total de 1.121 kilómetros de carreteras convencionales, se lograrían evitar 69 fallecidos y 212 heridos en tres años.

El informe distingue entre tres tipos de actuaciones a realizar según el problema detectado. Para los 42 tramos de vía de especial peligrosidad se proponen mejoras relacionadas con la seguridad vial; para los 12 tramos de vía con accidentalidad por impacto frontal y fronto lateral se propone implantar carreteras 2+1 y para los 19 tramos de carretera con elevada accidentalidad por salida de vía  se propone como solución diseñar carreteras que perdonan los errores humanos durante la conducción.

Estas carreteras permitirían disminuir la probabilidad de accidente, generando un entorno más seguro para los usuarios a través de la delimitación de los márgenes de las carreteras o mejoras de la adherencia del pavimento, al tiempo que podrían reducir las consecuencias de los siniestros, dotando a la carretera de una “zona de seguridad” en su margen, suavizando las pendientes de los taludes laterales y eliminando o protegiendo, según el caso, los obstáculos laterales del borde de la calzada.

Para la creación de esta “zona de seguridad” de una forma rápida, sencilla y económica se pueden usar sistemas de elementos de hormigón prefabricado  novedosos, como son los módulos de contención desarrollados por Ingeniería Mitlan.

Los módulos de contención permiten realizar ensanche de carriles o aumentar los arcenes  de una forma sencilla, rápida y limpia trabajando en la zona de dominio público adyacente a la vía sin necesidad de expropiaciones  y sin la necesidad de cortar la vía al tráfico completamente.

Además, este prefabricado tiene muchas más aplicaciones que implican una mejora en la seguridad en las carreteras como mejorar la estabilidad de taludes, tanto en desmonte como en terraplén o elevar la rasante en zonas de barros o inundaciones.

 

Ángel Araujo de la Rubia

Ingeniero Civil

Dpto. técnico Ingeniería Mitlan

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